
Libro recomendado: “Tejiendo los mimbres del deporte sostenible”, editado por Carles Murillo. Agradezco muchísimo a Carles que me invitase a participar en esta obra colectiva. Las personas que han participado son referentes de altísimo nivel, y las temáticas tratadas son variadas, innovadoras y enriquecedoras.
El capítulo que he escrito aborda la innovación deportiva y el desarrollo regional. Este tema me resulta particularmente cercano y creo que es de suma relevancia en la actualidad cuando varias regiones están planteando la puesta en marcha de diferentes instrumentos para fortalecer la dimensión económica del deporte.
Escribir sobre innovación deportiva y desarrollo regional no es solo una cuestión de interés académico; es una necesidad urgente en un momento en el que las disparidades territoriales y la búsqueda de cohesión social son temas candentes. En el artículo «Innovación deportiva y desarrollo regional», he intentado arrojar luz sobre cómo el deporte, vehículo de salud y de entretenimiento, puede ser también un motor poderoso para el desarrollo integral de nuestras regiones.
El deporte como motor de desarrollo
Mi intención al abordar este capítulo fue destacar el deporte como un catalizador multifacético para el desarrollo regional. El deporte va más allá de su básica condición de actividad física; es también una herramienta económica, social y cultural. En términos económicos, genera empleo, fomenta el turismo y atrae inversiones. En el plano social, ofrece un terreno común para la cohesión, creando espacios donde personas diversas pueden unirse y compartir valores. Culturalmente, el deporte refleja y enriquece la identidad de una región, preservando tradiciones y promoviendo nuevas formas de expresión.
Un viaje a través de teorías de economía regional
En mi análisis, he recorrido varias teorías económicas que fundamentan el papel del deporte en el desarrollo regional. A principios del siglo XX, las teorías de crecimiento como las de Colin Clark y la teoría de la base de exportación destacaban el papel de las exportaciones en el desarrollo local. En estos modelos, el deporte comenzaba a aparecer tímidamente como un instrumento de política, promoviendo la cohesión y la integración. A lo largo del tiempo, con la profesionalización del deporte y su transformación en una industria masiva, su impacto económico y social se ha vuelto más evidente y sustancial.
Las teorías de Porter sobre la competitividad y los modelos de crecimiento endógeno de Lucas y Romer, más avanzadas, subrayan la importancia de la innovación y el capital humano. Aquí es donde el deporte, con su capacidad para fomentar la innovación y crear capital social, se inserta como un sector de oportunidad para el desarrollo regional.
Dos ejemplos: Manchester y Fremantle
En el texto presento algunos casos interesantes, de los que quiero destacar dos que ilustran cómo el deporte puede transformar ciudades: Manchester y Fremantle.
En Manchester, durante los años 80, la ciudad intentó varias veces albergar los Juegos Olímpicos. Aunque no tuvo éxito en sus candidaturas, estas aspiraciones olímpicas conllevaron importantes inversiones en infraestructuras deportivas, como el velódromo del Centro Nacional de Ciclismo y el Manchester Arena. En 2002, Manchester finalmente fue sede de los Juegos de la Commonwealth, consolidando su reputación global y demostrando cómo el deporte puede impulsar el desarrollo urbano y económico. El cambio de imagen y la mejora en infraestructuras generaron empleo y atrajeron turismo, beneficiando a la ciudad a largo plazo.
Otro ejemplo significativo es Fremantle, en Australia. La ciudad se transformó gracias a la America’s Cup, un evento náutico internacional que estimuló el desarrollo de nuevas industrias avanzadas y atrajo turismo. Fremantle dejó de ser una tranquila ciudad portuaria para convertirse en un destino dinámico y cosmopolita, aprovechando el impulso económico del evento deportivo para fomentar industrias tanto marítimas como no marítimas. Este caso ilustra cómo el deporte puede ser un catalizador para la renovación urbana y la creación de empleo, cambiando radicalmente la imagen y la economía de una región.
El modelo de quíntuple hélice: Innovación integral
En el artículo, también he explorado el modelo de quíntuple hélice de Carayannis y Campbell, que presenta una forma innovadora de entender el desarrollo regional. Este modelo incorpora cinco dimensiones: universidades, industria, gobierno, sociedad civil y entorno natural. En este marco, la innovación no es solo una actividad técnica o comercial, sino que también debe integrar aspectos sociales, ecológicos y culturales.
Las universidades, por ejemplo, no solo generan conocimiento, sino que también fomentan el pensamiento crítico y colaboran activamente en el proceso de innovación. Las empresas aplican este conocimiento para desarrollar nuevas tecnologías y servicios, mientras que el gobierno facilita la investigación mediante políticas y recursos. La sociedad civil asegura que la innovación sea socialmente aceptable, y el entorno natural incorpora la sostenibilidad ambiental, crucial para el desarrollo a largo plazo.
El caso paradigmático de los Países Bajos
Los Países Bajos han avanzado significativamente en la digitalización del deporte como estrategia de desarrollo regional. Iniciativas como Sport Innovator y Dutch Sport TechFund apoyan proyectos de innovación deportiva, creando un ecosistema fuerte y sostenible. Sport Data Valley, una plataforma de análisis de datos deportivos, facilita la investigación y mejora del rendimiento, subrayando la importancia de los datos en el crecimiento del sector sportech.
Una reflexión final
El deporte es un recurso valioso para el desarrollo regional, y su integración en las políticas económicas y sociales puede generar beneficios significativos. Al explorar estos casos y teorías, he intentado mostrar cómo el deporte puede ser una herramienta poderosa para fomentar la cohesión social, la identidad cultural y el desarrollo económico.
En estos momentos las disparidades regionales y la búsqueda de cohesión social son desafíos constantes. Es vital reconocer y aprovechar el potencial del deporte. A través de una adecuada planificación estratégica que incorpore las dimensiones económica, social y cultural del deporte, podemos crear comunidades capaces de enfrentar los desafíos del futuro con innovación y cohesión.
Aquí os dejo el índice del libro. Si os interesa, podéis comprarlo aquí: https://www.amazon.es/dp/8412751388



