Sumo para economistas

Sumo

Me gusta el Sumo. Salvo a un amigo que tiene un físico muy apto para este deporte y luce una camiseta (negra, que adelgaza) de “Sumo-ko Euskal Federazioaren alde” (Trad.: A favor de la federación vasca de Sumo) creo que no he oído a nadie más que le guste este deporte.

El sumo es el deporte tradicional japonés, un tipo de lucha libre de tradición milenaria en Japón. El Nihon Shoki (crónicas de Japón), de 720, señala que el primer combate entre humildes mortales tuvo lugar en el año 23 a.c. y el primer combate históricamente autentificado tuvo lugar en 642.

Si bien el combate en sí dura muy poco, los rituales sintoístas previos y posteriores a los combates duran mucho más. “En Sumo, como en todas las artes marciales japonesas, la cortesía y el ritual se respetan y los combates comienzan con una inclinación de cabeza de ambos luchadores, como saludo. Tras retirarse brevemente a su rincón y realizar algún shiko (levantar la pierna y dejarla caer violentamente contra el suelo), los contendientes se colocan frente a frente en cuclillas para frotarse las manos y aplaudir una vez, estirar ambos brazos con las palmas de las manos hacia arriba, volver estas hacia abajo y completar este ritual poniéndolas sobre las rodillas, mostrando de esta forma a su oponente que acude al combate sin portar ningún tipo de arma oculta. A continuación se retiran de nuevo a su rincón, en donde beberán el chikara-mizu, agua purificadora con la que se enjuagarán la boca, escupiéndola posteriormente. Comenzará entonces una especie de guerra psicológica en la que los luchadores se estudiarán varias veces antes de decidirse a comenzar el combate. Durante todos estos rituales, cada luchador cogerá de su rincón un puñado de sal que arrojará al dohyo para purificarlo antes del combate.

El combate comienza cuando las manos de ambos luchadores tocan el dohyo. Se supone que ambos rikishi deben tocar con ambas manos antes de empezar. Una salida falsa (matta) ocurre cuando un rikishi empieza antes que el otro, y actualmente está castigado con una sanción económica.” (Historia del Sumo)

Todas estas tradiciones no se limitan simplemente a los momentos previos y posteriores al combate. La vida de los luchadores de Sumo está totalmente entregada a su deporte-tradición. La mayoría viven en las Heyas (gimnasios). Los de menor rango hacen todo tipo de tareas como cocinar, recoger e incluso limpiar aquellas zonas del cuerpo de los luchadores de más alto rango que éstos, debido a su tamaño, no alcanzan.

Como en todo, el Sumo no ha sido ajeno a la globalización. Por una parte, existen federaciones de Sumo en multitud de lugares: Japón, China, India, Filipinas, Uzbekistán, Australia, Fiji, Nueva Zelanda, Samoa, USA, Canadá, Haití, Jamaica, Europa,…, Congo, Malí, Nigeria. (Lo siento Flaco, en Euskadi todavía no, sigue reivindicándola). Por otra parte, entre los luchadores profesionales han surgido grandes figuras de fuera de Japón. Actualmente el Yokozuna (el número uno) es Mönkhbatyn Davaajargal, Hakuho Sho, y es mongol de Mongolia.

Como era de esperar, la globalización de cualquier disciplina tradicional suele conllevar una relajación de las tradiciones, más cuando éstas son tan rígidas como en este caso. En estos días el Sumo ha aparecido en las noticias de todo el mundo por un escándalo de corrupción. Hasta la fecha, la federación japonesa de Sumo, JSA, había negado estas acusaciones calificándolas de “insidiosas calumnias” pero ha habido casos de tongos, apuestas ilegales y drogas entre los luchadores.

La noticia que acaba de aparecer es realmente impactante: se ha suspendido el próximo torneo del circuito de Sumo hasta que se esclarezca un caso de tongo entre los luchadores. No existían precedentes de suspensión desde el año 1946, y en ese año se suspendió debido al retraso en las obras de renovación del estadio de Tokio, dañado por los bombardeos de la II Guerra Mundial.

Sin embargo, esta noticia no me coge de sorpresa. En el año 2005 Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner en su famosísimo libro Freakonomics nos lanzaban la siguiente pregunta: ¿Qué tienen en común un maestro de escuela y un luchador de Sumo? La respuesta: ambos hacen trampas (si algún/a maestro/a lee esto le recomiendo leer el libro)

¿Cómo descubrieron los autores de Freakonomics a estos luchadores tramposos?
Gracias al análisis estadístico. Los autores analizaron los resultados de 32.000 encuentros entre 281 luchadores diferentes y observaron que existía un incentivo para que algunos luchadores se dejaran ganar, el incentivo aquí se conoce como “hoy por ti, mañana por mí”.

En una competición de Sumo, que consta de 15 combates, un número superior de combates perdidos al de ganados supone el descenso de categoría y ello significa una reducción considerable de ingresos… por no hablar de realizar la limpieza íntima a los luchadores de categoría superior.

A la vista de esto, Steven D. Levitt, economista especializado en “lo raro” se centró en los combates entre luchadores que no tenían nada que perder (llegaban al último combate con un 8-6 a su favor) y los que se jugaban su futuro en dicho combate (llegaban con un 7-7). El análisis estadístico de los resultados ofrecía las siguientes conclusiones:

  • Probabilidad de victorias del luchador con 7-7 frente a un adversario con 8-6: 48,7%
  • Porcentaje real de victorias del luchador con 7-7 frente a un adversario con 8-6: 79,6%

La diferencia era muy grande para no ser tenida en cuenta. Ampliaron el análisis a los combates de un 7-7 contra un 9-5 con similar resultado. Los autores concluían que existía tongo, en el mejor de los casos debido a esa “solidaridad” entre compañeros para que no perdieran la categoría. En otros casos, las apuestas y las yakuzas estaban presentes en los casos de tongo.

En definitiva, 6 años después de la demostración estadística de Levitt el Sumo ha estallado, la policía ha intervenido teléfonos y han suspendido un torneo por tongo. ¿Es una locura pensar en un economista de “lo raro” en el equipo de CSI?

PS: si alguien quiere lucir tipo como los luchadores de Sumo, aquí dejo el enlace a la receta del plato básico de la alimentación de un luchador: el Chanko-nabe. Y un video de la bebida que parece que les gusta.

Artículo publicado originalmente el 10 de febrero de 2011 en Avento.

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