¿Y si en los partidos de Pelota vendiesen palomitas?

Palomitas

Capítulo 2 de la serie “EL PRECIO DE LA ENTRADA AL FRONTÓN
(Ver capítulo 1) (Ver capítulo 3)

En el post anterior lanzaba un comentario acerca del elevado precio de la entrada a la Final del Campeonato de Parejas de Pelota Mano. Si hacíamos caso al economista David Ricardo resulta que el motivo de este precio no es la ambición de las empresas y que la libre competencia les impedirá obtener beneficios desmedidos. Bien, damos por buena esta teoría y consideramos que no son tan codiciosas y aunque lo fuesen no podrían obtener rentabilidades exageradas. ¿Qué pasa entonces? Seguimos analizando el problema.

El caso del elevado precio de las entradas a la Final del Campeonato me recuerda a un caso que ya se destapó hace tiempo ¿por qué son tan caras las palomitas de maíz en los cines?. Tim Harfor en su libro El Economista camuflado (2006) hacía esta pregunta y daba algunas aproximaciones al problema. Anteriormente la OCU ya había lanzado la alerta: «las palomitas que se venden en los cines llevan mucha grasa, sal y son muy caras». Los siempre ocurrentes chicos de Microsiervos nos pusieron en aviso y nos remitían a la respuesta de una palomitera (vendedora de palomitas): «(…) El gasto medio por persona rondaba los 10 € aparte de la entrada! Bueno, sin ir más lejos, las ganancias de un cine no son por las entradas vendidas sino por las palomitas, bebidas y chucherias vendidas!»

Finalmente y de nuevo los chicos de Microsiervos dieron con la respuesta: «Las palomitas de los cines son caras para rentabilizar el bajo precio de las entradas». ¡Vaya, así que era eso!. Había hecho falta analizar el trabajo de «(…) investigadores de Stanford y la Universidad de California sobre el precio de las palomitas, las gominolas y los refrescos en los cines. Los economistas han llegado a la conclusión de que el precio tan alto es el resultado de intentar compensar o “subsidiar” el precio de las entradas (que tal vez debería ser mayor debido a que va menos gente) y que de ese modo el negocio de exhibición sea rentable». ¡Bien!, ¡por fin los economistas hacemos algo útil por el bienestar de la gente!

Vale, ¿y eso qué tiene que ver con el precio de la entrada a la Final de Pelota? (120 euros, no lo olvidemos).

Debemos tener en cuenta varios factores fundamentales:

  1. Los pelotaris cobran básicamente lo mismo por cada partido jugado. Salvo algunas primas por ganar Campeonatos y otras partidas, el coste de una Final es ligeramente superior al de un festival cualquiera pero el elevado precio no se corresponde con este ligero aumento de coste.
  2. La asistencia al frontón de Agoncillo es mucho más reducida que la del frontón Ogueta o la del Atano II, en los que habitualmente se juegan las finales.
  3. Si observamos por televisión, además de tener una capacidad más reducida se ven muchos huecos de localidades sin vender.

Resultado, muchos de esos partidos (realmente no sé si el de Agoncillo es uno de ellos) resultan deficitarios para las empresas (casi un 20% de los festivales organizados).

Entonces ¿por qué ofrecen las empresas esos partidos? ¡Ay!, la vida no es de color de rosa y el que algo quiere algo le cuesta. Hay que tener contenta a la TV y ofrecerle partidos para retransmitir todos los viernes, sábados, domingos y festivos. Las empresas también están obligadas por contrato a programar un número determinado de partidos a sus pelotaris. El mundo de los contratos es implacable.

Conclusión a modo de resumen, el precio de las entradas a la Final no refleja el coste de este partido. El precio de la Final incluye una compensación o “subsidio” para esos partidos a los que apenas acude gente y que suponen un coste similar al de la Final, lo que los hace deficitarios.

Alguien podría pensar «podrían hacer igual que el cine, cargar el precio de las “palomitas”. En este caso no hay palomitas, pero hay unos lustrosos Cubalibres y unos refrescantes Gintonics a los que subir el precio». Lo sentimos, las empresas no tiene capacidad para hacerlo. A diferencia de los cines, la instalación en la que ofrecen el espectáculo no es suya y la explotación del bar es ajena a la empresa.

Llegados a este punto ya sabemos el porqué del elevado precio de estas entradas… ¡No! Sabemos el porqué del elevado precio pero ¿por qué el de estas entradas? ¿por qué no elevan el precio de todas las entradas en general? Lo siento, eso deberá esperar a otro post.

Continúa en capítulo 3: Enseña tus bolsillos antes de entrar

Foto:   suyensedai
Artículo publicado originalmente el 4 de abril de 2008 en Avento.

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