¿Entreno o me hago la cirugía?

cirugia

El hecho de que la gente guapa tiene mejores trabajos y sueldos es desde hace tiempo un hecho asumido. En junio de 2007, el famoso economista Xavier Sala-i-Martin ya hablaba de ello y defendía este hecho. Es cierto, las persona guapas cobran más, obtienen mejores notas e incluso tienen más posibilidades si se dedican a la política.

¿Y en el deporte? ¿Cobra más un o una deportista profesional por el hecho de ser más atractiva que otras? Hombre, así planteado no hace falta realizar una investigación muy profunda para hacer esta afirmación. El caso de Kournikova, que no llegó a ganar ningún Gran Slam y estaba entre las mejor remuneradas del circuito. El sueldo astronómico de David Beckham que, según la opinión de los que entienden de fútbol, no estaba justificado por su elevada pero no astronómica calidad.

Podemos partir de esta hipótesis: con rendimientos similares, las y los deportistas guapos cobran más que los feos. Pero en manos de economistas estas hipótesis se convierten en objeto de investigación… ¡pasión por la econometría!

El economista del deporte David Berri, autor del blog Wages of Wins y del libro con el mismo título ha escrito un interesante artículo en el Play Magazine del New York Times tratando el tema y exponiendo algunos resultados de una investigación realizada sobre el efecto del “buen ver” sobre los salarios de los quaterbacks de los equipos de la NFL.

En la investigación David Berri y su equipo muestran la relación atractivo-salario de los quaterbacks. El primer paso que dieron fue hallar una unidad de medida del atractivo, para ello se entrevistaron con varios cirujanos plásticos y emplearon un programa informático que evaluaba este atractivo. Según los autores (y su programa informático) el atractivo se puede medir en función de la simetría de los rasgos faciales. Analizaron los rasgos y los salarios de 121 jugadores de entre los años 1995 y 2006. Buscaron “los factores que determinan la retribución del jugador – Estadísticas, la experiencia, las apariciones en la Pro Bowl y su posición en el draft -, así como la simetría de la cara del quarterback. Por supuesto, la simetría tenía un impacto positivo en el sueldo del quarterback. En concreto, un aumento de uno de la desviación estándar en la simetría facial da lugar a casi un 8 por ciento de aumento en la remuneración.”

Por otro lado, los investigadores han demostrado que este efecto es mayor en los quaterbacks de menor calidad, es decir entre aquellos en los que la calidad no pesa tanto sobre un sueldo más reducido. En otras palabras, si no eres una superestrella por lo menos luce.

Desde otro blog, Darren Rovell justifica este hecho con un argumento que puede parecer lógico: los guapos venden más jerseys. Así de claro. Así de marketiniano. Rovell propone en su blog que las y los lectores voten a la siguiente cuestión: “¿A rendimientos similares deberían las  y los deportistas más atractivos cobrar más?”

Puede parecernos que esto es una consecuencia más de esta era de comercialización de nuestras vidas, todo se mide en función de su capacidad de venta, todo es imagen, vivimos en una creciente superficialidad. Bueno, si tenemos en cuenta que en el Derecho Romano ya se recogía que en caso de duda entre dos presuntos delincuentes debe condenarse al más feo, el asunto de los salarios parece un mal menor.

Artículo publicado originalmente el 19 de septiembre de 2008 en Avento.

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