Hacia un modelo sostenible de turismo deportivo (I)

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Ya en la segunda mitad de los años ochenta mucha gente empieza a replantearse sus típicas vacaciones veraniegas en la playa. El modelo turístico de sol y playa comienza a dar síntomas de agotamiento. Unos pocos años antes, en 1983, Righeira interpretaba con su característico Italo disco las bondades de este tipo de turismo. ¿Casualidad? No lo creo.

Se observa un interés creciente en una oferta de turismo diferente. La actividad físico-deportiva se muestra como una alternativa o como una ampliación y diversificación de la oferta en la que se incluye.

SolyPlaya

Imagen: Eugenia Loli (muy recomendable)

Este creciente interés por un turismo distinto, abre grandes posibilidades a numerosas regiones no costeras, que ven en el turismo un interesante sector para el desarrollo de su territorio.

El turismo deportivo en la naturaleza es una de estas alternativas que ha estado y está muy presente en todas las regiones que quieren potenciar su sector turístico. Extremadura es una de ellas y sobre ello estuvimos compartiendo opiniones en las II Jornadas de Turismo Deportivo celebradas en ‘El Anillo’

En mi intervención traté de encuadrar el turismo deportivo dentro del marco del desarrollo socio-económico de los territorios. Para ello. me centré en tres puntos: consideraciones, propuesta de modelo y, tercero, unas ideas sobre marketing territorial.

Consideraciones

En el apartado de consideraciones, traté de exponer algunas cuestiones previas, apoyadas en datos, estudios académicos y valoraciones personales, sobre el turismo deportivo.

El objetivo de hacer estas consideraciones y plantear tantos ‘peros’ y ‘sinembargos’, era justificar el modelo de desarrollo de turismo activo que posteriormente expondré.

Consideraciones conceptuales

En primer lugar tratamos algunas consideraciones conceptuales ¿qué es turismo deportivo? En este sentido lo planteaba bastante claro. Si buscamos un desarrollo económico y un mayor efecto, es interesante no limitarse a los conceptos restringidos, y entender la potencialidad de practicar deporte y de verlo; del deporte como atractivo principal y como complemento a otras actividades (culturales, gastronómicas, etc.) y, especialmente, no limitarse al deporte en su concepto más puro y pasar a considerar la actividad física como eje. Esta cuestión fue planteada también por otros ponentes. En ocasiones cuando hablamos de un tipo de turismo deportivo, como por ejemplo el cicloturismo, la oferta se centra en personas que vienen a hacer deporte, a entrenarse, y hay un interesante mercado entre las personas a las que simplemente les gusta desplazarse y conocer el territorio en bicicleta. Es ese segundo tipo de turismo el que mayores posibilidades abre. La experiencia ‘soft’ que permite la práctica de mucha más gente.

Consideraciones económicas

Otra consideración a tener en cuenta es la económica. Numerosos artículos nos presentan las grandes posibilidades de diversificación y modernización de las economías locales. Una política de apoyo a empresas de este sector permite la aparición de empresas de turismo rural y turismo activo en zonas con escasas posibilidades, la expansión de otras empresas de servicios paralelos, y algo muy interesante, la introducción de una filosofía del emprendizaje, de formación y capacitación en materia empresarial y el establecer objetivos comunes que impulsen a la colaboración. En definitiva, la generación de un Capital Social muy necesario para el desarrollo de ese territorio.

Todas estas capacidades son muy positivas; sin embargo algunos estudios y estadísticas nos muestran que esta capacidad de desarrollo económico tienen sus límites. ¡Lógico! Un nicho/oportunidad de mercado, por definición, tiende a desaparecer, a reducirse hasta multiplicarse por cero como diría Bart Simpson, cuando la oferta ya haya superado a la demanda.

Al analizar la Encuesta sobre los hábitos deportivos en España[i] vemos que el porcentaje de población que realiza deporte en la naturaleza permanece estable en torno al 15% desde el año 1995.

Por otra parte, en un trabajo de la Secretaría General de Turismo española[ii], se muestra que tan sólo un 20% de los turistas en la naturaleza tienen como motivación principal el conocimiento activo y el deporte. Sin embargo, a otro 20% más, les interesa la interpretación del territorio realizando actividades de senderismo y cicloturismo. De ahí la importancia de no limitar el concepto y la oferta de servicio al deporte en sí.

Otro interesante trabajo de Pablo Rodríguez muestra conclusiones muy relevantes a considerar a la hora de apostar por el turismo activo en la naturaleza. Si bien el trabajo se centra en los viajes largos, las conclusiones son bastante esclarecedoras acerca de los límites de este tipo de turismo y el mercado que puede alcanzar. La investigación muestra una escasa presencia del deporte como motivación principal entre los clientes de viajes largos, una mayor preferencia por actividades más convencionales como visitar monumentos y museos o probar la gastronomía local. Con los resultados obtenidos, el autor plantea directamente que el “Turismo Deportivo en la Naturaleza difícilmente podrá alcanzar un volumen elevado en lo que se refiere a practicantes específicos de actividades especializadas. Sin embargo, sí existe un amplio campo para las actividades de ‘contacto con la naturaleza'”[iii]

Otro tipo de consideraciones económicas son las relativas a la procedencia del capital y del empleo de las empresas de turismo deportivo que se crean en estos entornos rurales y naturales. Tal como plantea Moyano y Moscoso[iv] “muchas de las empresas ubicadas en las zonas rurales son creadas y gestionadas por personas procedentes de las medianas y grandes ciudades, y emplean a personal no residente en estos municipios”. El resultado de estas situaciones es que “se crean desajustes socioeconómicos y, por tanto, malestar y recelos entre la población rural ante estos nuevos empresarios”. Para tratar de evitarlas “necesario adoptar las medidas necesarias para que la población autóctona sea la principal beneficiaria en la creación de empresas asociadas a este tipo de actividades”.

(Continuará)

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[i] García Ferrando, M.; Llopis Goig, R (2010) Encuesta sobre los hábitos deportivos en España 2010. Ideal democrático y bienestar personal. Consejo Superior de Deportes. Madrid

[ii] SECRETARÍA GENERAL DE TURISMO (2004), El turismo de naturaleza en España y su plan de impulso, Madrid, Estudios de productos turísticos, Ministerio de Turismo, Industria y Comercio.

[iii] Rodríguez González, P (2006) La importancia del Turismo Deportivo de Naturaleza en España. Reflexiones y evidencias empíricas, en Moscoso, D. y Moyano, E. Deporte y Desarrollo Rural, Sevilla, Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía

[iv] Moyano, E. y Moscoso, D. (2006) El deporte como sector emergente para el desarrollo rural, en Moscoso, D. y Moyano, E. Deporte y Desarrollo Rural, Sevilla, Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía

Imagen portada de Laurence Poulange en Flickr

2 Respuestas a “Hacia un modelo sostenible de turismo deportivo (I)

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