Hacia un modelo sostenible de turismo deportivo (II)

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(Continuación)

Consideraciones ecológicas

Otro de los aspectos a tener en cuenta a la hora de planificar un modelo de desarrollo turístico basado en el deporte en la naturaleza de un territorio es la cuestión ecológica. Este asunto es de vital importancia, dado que la calidad ecológica del entorno en el que se desarrolla es uno de los atractivos fundamentales.

El potencial que el turismo deportivo tiene para el desarrollo de zonas naturales y rurales se valora muy positivamente desde su enfoque ecológico. Se entiende que este tipo de actividades tienen la capacidad de:

  • Poner en valor el patrimonio natural y sociocultural de estas zonas, que entienden que de la calidad de este patrimonio dependerá su viabilidad presente y futura.
  • Potenciar la protección de espacios naturales. Como consecuencia de dicha valoración de su patrimonio, se genera una preocupación por cuidarlo.
  • Compatibilizar las políticas de conservación con las de desarrollo socioeconómico de estas zonas rurales, ya que se entiende la relación directa entre ambas.
  • Sensibilizar con el medio natural a las personas que practican deporte en estas zonas.

Este es un enfoque muy interesante y, tal como reconocía a las personas asistentes a las II Jornadas de Turismo Deportivo en Extremadura, es uno de los valores a los que personalmente más peso le doy. Suelo ir con mi hijo Jon al monte. No sólo como una forma de practicar deporte, también para que pueda apreciar el valor de los entornos naturales y generar cierta conciencia ecológica en él.

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(Jon empapándose de naturaleza)

Me gusta practicar deporte en la naturaleza y quiero que mi hijo también lo haga. Por este motivo solemos ir a practicar diferentes tipos de actividades, como por ejemplo descenso de barrancos.

En las Jornadas comentaba que en una ocasión fuimos a descender un barranco en la Sierra de Guara. Tras casi una hora de caminata de aproximación al punto de entrada al barranco, cuando ya llegamos, emocionados con encontrarnos con un lugar paradisiaco en el que el agua, las rocas y la vegetación conformasen un entorno idílico para nuestra actividad, nos encontramos con una situación como esta:

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(Primera vista del punto de entrada al barranco)

¿Qué clase de experiencia turístico-deportiva vivimos al encontrarnos esto? ¿Volveré algún día a descender este barranco/aquapark? Tal vez sí, pero necesito tiempo para que pase la sensación que nos produjo encontrarnos con esta aglomeración en un entorno en el que lo que menos esperábamos era tener que hacer cola para disfrutarlo.

Es esta una cuestión compleja de resolver. Al fin y al cabo, si nosotros teníamos derecho a descender el cañón, toda la gente que estaba allí también lo tenía. De hecho, debemos ser conscientes de que nosotros no éramos “sufridores” de la aglomeración. Éramos parte (y “culpables”) de la misma.

Es muy ilustrativo el modelo que desarrolla el profesor José Fariña[i], basado en las propuestas de Butler y Walbrook[ii] y Burton[iii] en el que se pueden distinguir cinco períodos evolutivos en los territorios que acogen estas actividades y que se resumen en la tabla siguiente:

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Como puede comprenderse, la capacidad de carga es muy diferente en uno u otro momento. La comunidad residente debería de tener conciencia de en qué momento se encuentra su territorio y en qué estadio quiere parar la evolución del modelo

Esta frase aclara una cuestión de gran complejidad, ¿cuándo debemos limitar la entrada de turistas/dinero en aras de que esa entrada se mantenga en el tiempo? ¿Cuánto pesa el largo plazo sobre el corto plazo? Incertidumbre y cálculo interesado. Por una parte los ingresos de ahora los recibo y no estoy seguro si, a pesar de contar con el recurso natural, en un futuro seguirán generándose. Además, si soy un responsable político algo cínico, los beneficios del futuro no contabilizan entre mis logros propios. Grandes problemas para la sostenibilidad.

Sin embargo, en la actualidad podemos observar ecosistemas saturados. Su capacidad de atracción disminuye a marchas forzadas debido al fenómeno de la saturación.

Pensemos en uno de los casos más extremos de turismo deportivo, uno de los mayores desafíos que se le pueden presentar a un ser humano: escalar la cumbre más alta del mundo, el Everest.

Estas son algunas imágenes de ascensiones al Everest:

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Everest2

Everest1

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Recientemente Araceli Segarra, primera española en pisar su cumbre hablaba sobre la película Everest, basada en la citada montaña:

Te deja la sensación de que es un lugar salvaje, despiadado, donde la gente se enfrenta a la montaña porque es ambiciosa, irrespetuosa y está mal preparada. Viéndola parece que la montaña es súper dramática, y no es cierto. Es como ir a una autopista en hora punta y con accidentes

La situación ha alcanzado tal punto que las autoridades entienden que la maximización de beneficios actuales generará problemas a futuro y la montaña perderá su atractivo. Obviamente no se puede dar ese motivo, por lo que la seguridad es una buena justificación. “Nepal plantea el acceso al Everest a montañeros novatos por cuestiones de seguridad“. Una estrategia de marketing de manual, la exclusividad. Reducir el mercado de posibles clientes permite aumentar los precios y aumentar la rentabilidad. Bueno, tal vez me pase de sarcástico y realmente tengan el respeto medioambiental como motivación principal.

Más cercano es el caso de la isla de Menorca, en la que el Observatorio Socio Ambiental de Menorca ya ha alertado de que la isla ha llegado al límite de su capacidad para soportar presión humana.

Pues sí, los territorios tienen una capacidad de carga y una vez sobrepasada los efectos pueden ser irreversibles, lo que supondrá una pérdida del atractivo que inicialmente suponía su principal recurso.

Para profundizar más en esta cuestión, en la adecuación de las prácticas deportivas al territorio y los límites que éste impone a su explotación, recomiendo los trabajos de Ana Luque sobre el fenómeno del turismo deportivo desde la Geografía.

(Continuará)

——————————————————

[i] Fariña, J. (2006) “Turismo del territorio y protección del medio natural”, Boletín Ciudades para un Futuro más Sostenible nº38. Revisado el 17 de septiembre de 2013.

[ii] Butler, R.; Walbrook, L. (1991) “A New Planning Tool: The Tourism Opportunity Spectrum”, The Journal of Tourism Studies, Volume 2. Number 1, Queensland, Australia, May 1991

[iii] Burton, R. (1995)   Travel Geography. Pitman, Londres.

Imagen portada de Harsh1.0 en Flickr

4 Respuestas a “Hacia un modelo sostenible de turismo deportivo (II)

  1. Pingback: Hacia un modelo sostenible de turismo deportivo (I) | Economía en Chándal·

  2. Creo que, como dices, la clave está en las decisiones políticas. Hay pocos políticos valientes y decididos a tomar medidas impopulares en favor del medio ambiente (hoy precisamente tenemos un ejemplo de lo contrario en Madrid). Este es un tema que no se puede atacar sin visión a largo plazo, una virtud que escasea en nuestros días.

  3. Pingback: Hacia un modelo sostenible de turismo deportivo (III) | Economía en Chándal·

  4. Pingback: Hacia un modelo sostenible de turismo deportivo (IV) | Economía en Chándal·

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