Deporte escolar, ciudades educadoras y procomún

AbueloNIetoFronton

¿Sería posible gestionar el deporte escolar de un municipio mediante una Cooperativa Mixta (de producción y consumo)? ¿Qué sentido tiene? ¿Sería deseable? ¿Cómo puede hacerse? Con esas cuestiones llevamos ya un par de meses, desde que me puse en contacto con Andoni Egia, dinamizador de la Agencia de desarrollo de Beterri y buen conocedor de las oportunidades de la Economía Social.

La idea de analizar esta posibilidad surge a partir de mi participación en calidad de padre en el Kirol Batzordea (Comisión de deporte) de la ikastola (centro escolar) de mi hijo y en las reuniones de coordinación con otros centros impulsadas por el Ayuntamiento.

Partimos de la situación del peso de los centros escolares y ayuntamientos en la organización del deporte escolar de Gipuzkoa. En nuestro caso, el centro se responsabiliza de la organización del deporte escolar hasta los 12 años y en el Kirol Batzordea, conformado por personal educativo, madres y padres, se toman las decisiones para su gestión. Con el objetivo de que las actividades de deporte escolar del municipio se coordinen, hace unos años el Ayuntamiento promovió la creación de una Mesa del Deporte Escolar, en la que participamos madres, padres, profesionales de los distintos centros y responsables técnicos y políticos municipales.

Esta iniciativa de coordinación es una buena herramienta para plantear problemas comunes y buscar colaboraciones para mejorar el deporte escolar del municipio. De hecho, el curso pasado se realizó un trabajo de análisis y reflexión sobre el deporte escolar local y la primera propuesta del informe final fue precisamente la necesidad de profundizar en una estructura estable de coordinación entre los distintos centros, el ayuntamiento y el resto de agentes sociales y deportivos.

1ª (Clave) Necesidad de estructura de coordinación a nivel local

 

En las últimas reuniones de la mesa local del deporte escolar se ha planteado una necesidad en la que se está trabajando: determinar y recoger por escrito los valores y bases fundamentales sobre las que se sustenta nuestro deporte escolar.

Creo que es sencillo llegar a un acuerdo sobre esos valores, dado el perfil de quienes participamos en esas comisiones y mesas. Entendemos el deporte escolar desde una perspectiva educativa y cívica más que de formación estrictamente deportiva. Tal como recoge el Decreto de Gobierno Vasco 125/2008, un deporte escolar “orientado a la educación integral de los niños y niñas garantizando su acceso y participación en condiciones de igualdad y al margen de los estereotipos y roles en función del sexo, al desarrollo armónico de su personalidad, a la consecución de unas condiciones físicas y de una generación de hábito deportivo que posibilite la práctica continuada del deporte en edades posteriores y que fomente las prácticas deportivas que permitan desarrollar una forma de vida saludable”.

2ª (Clave) Valores compartidos orientados a la educación y formación humana integral

 

Desde esos valores educativos y acorde al papel que centros escolares, ayuntamiento y agentes locales tenemos en el deporte escolar, es lógico trasladar por deducción al papel que tiene la ciudad (en sentido general) en la educación integral de nuestras niñas y niños. Sus instituciones, sus agentes sociales, las instalaciones y espacios públicos donde realizan las actividades, la ciudadanía que participamos en los procesos de debate y decisión… Podemos entender el deporte escolar como un posible ámbito de intervención de una Ciudad Educadora.

Las bases de las ciudades educadoras, tienen muchísimos puntos de encuentro con los valores que compartimos desde la mesa del deporte escolar. Así, en la Carta de Ciudades Educadoras (lectura recomendable) se plantean una serie de principios como:

“Las políticas municipales de carácter educativo se entenderán siempre referidas a un contexto más amplio inspirado en los principios de la justicia social, el civismo democrático, la calidad de vida y la promoción de sus habitantes.

“El proyecto educativo explícito y el implícito en la estructura y el régimen de la ciudad, los valores que ésta fomente, la calidad de vida que ofrezca, las celebraciones que organice, las campañas o proyectos de cualquier tipo que prepare, serán objeto de reflexión y participación, con los instrumentos necesarios que ayuden a las personas a crecer personal y colectivamente.

“La ciudad educadora deberá ofrecer a todos sus habitantes, como objetivo crecientemente necesario para la comunidad, formación en valores y prácticas de ciudadanía democrática: el respeto, la tolerancia, la participación, la responsabilidad y el interés por lo público, por sus programas, sus bienes y sus servicios.

3ª (Idea) Deporte escolar como parte de una ciudad educadora

 

Llegados a este punto del texto ya he entrado en un lío importante, hablando de valores, comunidad, prácticas cívicas, responsabilidad e interés público… y hay que llegar a gestionar “eso”. Es importante en este punto encontrar el elemento que aglutine esos conceptos y pueda plantearse una gestión para el mismo. Ese elemento puede ser el PROCOMÚN. ¿El PROCO… ¿QUÉ??

Existen muchísimas definiciones del procomún, si bien parece que hay cierta tendencia a definirlo a partir de la negación, de lo que no es. Los procomunes no son asimilables a la noción de mercancía o de servicio (Antonio Lafuente) Para el objeto de este artículo, podríamos hablar de esos intangibles que no pueden trasladarse a un mercado o no pueden ser ofrecidos directamente por el Estado/Ayuntamiento. La colaboración entre madres y padres para que el deporte escolar funcione, la participación ciudadana en diferentes actividades, muchos de los valores a transmitir, la confianza en otras personas, aspectos propios de la cultura local… Todos estos recursos, más la comunidad local que los genera y gestiona, conformarían el procomún.

Entender estos recursos y la comunidad de personas que participamos en el deporte escolar local como un procomún nos motiva a explorar nuevas formas de gestión, más allá de las clásicas formas de gestión directa, concesión o gestión privada. Asumir la importancia de esos valores cívicos y el papel clave de la participación y colaboración ciudadana en la transmisión de los mismos, debe llevarnos a, como mínimo, pensar un sistema de gestión del deporte escolar acorde.

No reniego de esos otros modelos de gestión, de entender el deporte escolar como un servicio privado o público. Son sistemas muy implantados y funcionan, con sus ventajas e inconvenientes. Sin embargo, entiendo que en nuestro caso hay una serie de valores, tanto entre quienes participamos de algún modo en el deporte escolar, como entre la ciudadanía en general, que debemos intentar mantener. Esos valores colectivos, participativos, comunitarios, muy probablemente se diluirán en caso de orientar el deporte escolar simplemente como un servicio.

El concepto de procomún, bienes comunes, y la numerosa literatura escrita sobre el mismo, con especial referencia a la premio Nobel de Economía Elinor Ostrom, nos pueden ayudar a buscar ese modelo alternativo para una gestión de estas características.

4ª (Idea) Deporte escolar y comunidad local como procomún

 

El gran reto con el que nos encontramos, al igual que para cualquier gestión del procomún, es encontrar nuevas estructuras legales, formas institucionales y prácticas sociales que nos permitan operar en el marco institucional actual.

Con estas claves e ideas planteo que el modelo básico puede ser el de una Empresa Social (con todas las reticencias que puede generar este concepto, excesivamente manoseado y explotado para descargar responsabilidades públicas en la propia ciudadanía).

En este caso entiendo esta posible Empresa Social como una organización que funcione bajo un marco mercantil, pero que no tenga ánimo de lucro. Esta empresa deberá cumplir con su obligaciones salariales y fiscales, por lo que deberá generar unos ingresos. Sin embargo el fin primordial de esta organización será cumplir una tarea eminentemente social y no obtener beneficios que, en caso de haberlos, revertirían en la propia comunidad local.

Para ello, trabajamos con la idea de que la figura de una Cooperativa Mixta es el modelo sobre el que diseñar esta organización. Una cooperativa mixta es la que persigue, a la vez, dos objetivos; producción de bienes y servicios, para terceros, y obtención de bienes y servicios para sus asociados.

De este modo, podríamos dar entrada a los procesos de decisión tanto a los “productores” del deporte escolar (centros escolares, ayuntamiento, asociaciones deportivas…) y a los “consumidores” (madres, padres… niños y niñas ¡oh!).

Una cooperativa social de este tipo podría y debería, a su vez, asegurar un sistema de contratación legal y digno, que cumpla los requisitos legales de contratación a monitores y coordinadoras, contratos con seguridad social y remuneraciones justas.

Ese es pues el siguiente gran reto de nuestra aventura exploratoria, diseñar un modelo viable de Empresa Social que pueda ser sostenible en el tiempo, democrática en la toma de decisiones y colaborativa en su dinamización.

5ª (Idea) Estudiar la viabilidad de una cooperativa mixta que gestione ese bien común que es el deporte escolar cívico

 

Vale. Tenemos las bases fundamentales y un posible modelo hacia el que orientarnos. En este punto la pregunta es el cómo. ¿Cómo comenzamos el proceso de diseño de esta empresa social? La premisa fundamental es clara: de modo colaborativo, de modo que todos los agentes y personas interesadas puedan participar en el diseño de este proyecto común.

Para un diseño colaborativo de este tipo me apoyaría en un método que recientemente he podido apre(he)nder en el curso de Diseño Cívico organizado por Doménico di Siena (Pronto comienza la segunda edición. Quien esté interesado en estos temas no debería perdérselo)

Doménico nos propone el Civic Design Method, un método flexible y adaptable a la realidad de cada proyecto. En el caso de nuestro proyecto de diseño colaborativo de una cooperativa mixta de deporte escolar podrá incluir todas las fases que nos propone Dome. Según vaya avanzando este proceso será posible alterar el orden de las actuaciones, repetir algunas, dar vuelta atrás o, llegado el caso, finalizar el proceso ante la imposibilidad de encontrar una alternativa viable sostenible. Estos son los pasos propuestos:

  1. Apertura: Presentación de la idea y búsqueda de opiniones. Compartir la idea de una cooperativa mixta de deporte escolar.
  1. Planificación: Planificar el proceso e identificar a todos los agentes que podrían participar.
  1. Compromiso: Intentar implicar efectivamente al mayor número de agentes y especialmente a los más relevantes.
  1. Investigación: Búsqueda de proyectos similares y análisis de los mismos.
  1. Diseño: Diseño del proyecto mediante trabajo conjunto con todos los agentes. Estructura, funcionamiento, gestión…
  1. Viabilidad: Análisis de la viabilidad del mismo, social, económica, legal…Solicitud de permisos.
  1. Difusión: Aumentar la comunicación y presentación de la idea ya trabajada a la ciudadanía que ha podido quedarse alejada del proceso.
  1. Financiación: Búsqueda de financiación inicial, en caso de que sea necesaria.
  1. Desarrollo y gestión: Puesta en marcha y funcionamiento.
  1. Evaluación: Todo el proceso deberá documentarse para su evaluación y modificaciones en el mismo. A su vez deberán establecerse mecanismos de evaluación del funcionamiento.

6ª (Propuesta) Puesta en marcha de un proceso de diseño cívico para el diseño de la cooperativa

 

En estas reflexiones estamos. Respecto al proceso, estamos en la fase 1 de Apertura y avanzando algo de las fases 2 y 4, planificando y buscando proyectos similares. No sabemos si iremos más allá por falta de apoyos. Si llegados a la fase 6 nos daremos cuenta de que es inviable. Si en la 8 nos daremos de frente con la falta de recursos económicos. O si en la 9 se nos caerá todo el invento por errores en la gestión. Lo que tengo claro es que hay que intentarlo. Y el punto 10, que plantea el seguimiento y la documentación del proceso, es fundamental para generar un conocimiento abierto que puede ser útil para otras personas. De ahí este post.

 

 

(La imagen está descargada del muro de Facebook de Dos Paredes. Desconozco si tiene derechos de autor, por lo que si alguien tienen algún problema que por favor me lo comunique y la retiro. Normalmente no hago esto, pero es que la foto me gusta demasiado. ¡Gracias Ana!)

4 Respuestas a “Deporte escolar, ciudades educadoras y procomún

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