Participación infantil, civismo y deporte escolar

Lasarte

Imagen: Proceso participativo con chicas y chicos de Lasarte (Gipuzkoa) con los que detectamos sus necesidades y propuestas para el deporte local

Viabilidad, cualificación y profesionalización han sido los asuntos más repetidos en respuestas y conversaciones generadas con el post anterior sobre la posible cooperativa mixta de deporte escolar. Trataré de ahondar en esas cuestiones en otros post, según vaya avanzando el proyecto.

El objetivo que me había marcado para este era profundizar en dos ideas sobre las que apenas he tenido aportaciones. Me doy cuenta que han quedado en un segundo plano y que son las más alejadas del deporte en sí. Son cuestiones más de valores del proyecto que de ejecución: la ciudad educadora y la participación infantil.

 ¿Por qué Ciudades Educadoras?

Doy especial importancia a incluir los principios de Ciudad Educadora en el planteamiento de este proyecto. Soy consciente de que en muchas ciudades ni tienen ni desean la orientación que voy a señalar a continuación, pero creo que en la mía, en la que se desarrollaría el proyecto, puede ser un enfoque válido. Es por esto que tomo este concepto de Ciudad Educadora como principio.

Entiendo que la ciudad, el entorno social, es una fuente natural de aprendizaje durante todas las etapas de la vida y especialmente en la infancia. Las ciudades, de cualquier tamaño, tienen capacidad de actuar en diferentes ámbitos para facilitar la educación de su ciudadanía.

Los cambios políticos, económicos y sociales consecuencia de los procesos de globalización, necesitan ser entendidos por las personas para su adaptación y participación efectiva en los mismos. Para evitar caer en modelos individualistas y de atonía social, es totalmente necesaria una capacidad crítica y unos valores de participación activa que desde lo local, permitan generar entornos de convivencia cívica dentro de esta realidad global.

En el contexto de globalización y de mercantilización de muchas facetas de nuestras vidas que parecían ajenas al intercambio económico, las ciudades, el entorno más cercano, tienen capacidad de generar actuaciones que mejoren los procesos educadores y democratizadores de la ciudadanía. Unos procesos educadores que pueden mejorar la disposición cívica de la población y su capacidad crítica para seleccionar y definir los modos de vida que mejor consideren. Las ciudades pueden ser “promotoras de una convivencia pacífica mediante la formación en valores éticos y cívicos, el respeto a la pluralidad de las diversas formas posibles de gobierno y el estímulo de unos mecanismos representativos y participativos de calidad” (Carta de Ciudades Educadoras, 2014)[i].

Desde estos principios, las ciudades educadoras promoverán el diálogo intergeneracional y fomentarán la participación ciudadana desde una perspectiva crítica y corresponsable. Además, tendrán en cuenta el impacto educativo y formativo de las decisiones en cualquier ámbito de su responsabilidad. Estas dos intenciones sitúan al deporte escolar como un entorno ideal sobre el que trabajar.

Efectivamente, en el post anterior lo lancé sin mucho ruido, pero en este es un planteamiento clave ¿tiene sentido que niñas y niños participen en la toma de decisiones de esa entidad que gestione el deporte escolar? Mi respuesta, y es de lo que va este post, es SÍ.

Participación infantil como derecho

La habitual consideración de niñas y niños como la ciudadanía del futuro conlleva una trampa conceptual importante: ¿Si lo serán en el futuro es porque ahora no son ciudadanía? Considero que debemos introducir cambios, nuevos procesos que faciliten el reconocimiento del papel de la infancia en nuestra sociedad y que las opiniones de niñas y niños puedan incorporarse a los sistemas de decisiones y a las agendas políticas. Es necesario abrir espacios en los que la ciudadanía infantil pueda expresarse y se asegure la toma en consideración de sus ideas (Corona, 2007)[ii].

Además, cuando de lo que se trata es de tomar decisiones para el futuro ¿no deben ser partícipes del proyecto de vida común, aquellas personas que serán sus principales protagonistas?

Participación para la educación cívica

La mejor forma de que aprendan a ser ciudadanos cívicos, comprometidos con su entorno, adquieran competencias sociales y personales, es considerarles como los verdaderos ciudadanos que son.

Hay una extensa bibliografía que vincula la formación para la ciudadanía y la participación, aceptando en líneas generales que “la educación para la ciudadanía más efectiva sucede cuando los niños/as tienen la oportunidad de experimentar los valores y los principios de los procesos democráticos en acción” (Eurydice, 2012: 13)[iii].

Es muy interesante un trabajo realizado por la Universidad de Barcelona (Bordón, 2013)[iv] al comparar los valores cívicos entre jóvenes que han tenido experiencias participativas durante la infancia (en el ámbito educativo, en el tiempo libre y en los Consejos Infantiles Municipales) y jóvenes sin este tipo de experiencias. Los resultados muestran que la juventud con experiencias participativas en la infancia tienen un concepto de buen ciudadano más exigente, crítico y comprometido con su entorno. Esto no quiere decir que aquellos que no tuvieron estas experiencias no tengan asumido el concepto de buen ciudadano, pero es de un modo algo más pasivo. En este sentido, constatan “la institución escolar es garante de la transmisión de estos mínimos para la ciudadanía”.

El valor social de la participación infantil

Por otra parte, no sólo es un asunto de derechos o de educación para el futuro, también es una cuestión de aprovechar unos recursos, enfoques distintos, ideas innovadoras y creativas tan presentes en la infancia.

Quienes hemos tenido la suerte de participar en procesos participativos o grupos focales con menores hemos podido observar una capacidad de cooperación, un optimismo y valentía en las propuestas que suelen echarse en falta en muchos procesos con personas adultas.

Tal como expresa José María Sanchez Burson[v] “No es previsible que las nuevas sociedades del futuro dilapiden el elevado valor energético de sus nuevas generaciones, y lo predecible es que sean nutritivos socialmente desde temprana edad.”

Las personas adultas podemos aprender mucho de los niños, además que pueden ser importantes dinamizadores para el aprendizaje de adultos. Una cuestión que me viene a la cabeza es la capacidad de incentivar la práctica de actividad físico-deportiva en adultos gracias a actividades intergeneracionales. En otros ámbitos esta idea ya se trabaja, por ejemplo en la adquisición de destrezas tecnológicas por parte de adultos gracias a la realización de tareas con sus hijos. Más cercano es el caso del aprendizaje de un idioma, como puede ser el Euskera, y que muchos padres y madres aprenden cuando niños y niñas comienzan a hablarlo en la ikastola. ¿Es posible introducir actividades para que el deporte escolar fomente un cambio hacia hábitos de vida más activos también en los padres? ¿Niñas y niños activos pueden ser la motivación para el cambio en adultos?

El deporte escolar como ámbito ideal para la participación infantil

Con estas premisas parto a la hora de pensar esa entidad de gestión colaborativa del deporte escolar en mi municipio. Especialmente con la posibilidad de introducir la participación infantil (por supuesto también la adulta) en la evaluación y toma de decisiones respecto al modelo de deporte escolar.

Creo que algunos ámbitos son especialmente adecuados para impulsar la participación infantil. Aquellos aspectos que más de cerca viven y con los que obtienen experiencias satisfactorias, pueden ser los que más fácil impulsen a su participación. No cabe duda que el juego es uno de ellos, si no el principal.

Las experiencias participativas infantiles para diseñar espacios de juego se han mostrado muy interesantes y con un gran potencial de ser llevadas a otros campos. No hay más que ver el vídeo de Arkitente y su proyecto Jolasplaza.

Otros ejemplos que ya había mencionado aquí son: Canillejas imagina un parque, en Madrid, en el que los menores además de en el diseño participaron en la construcción; o el proyecto sk8+U, en Cataluña, en el que un grupo de niños y adolescentes participó en el diseño y construcción de una zona de skate.

El deporte escolar parece ser uno de esos campos en los que la participación infantil puede aportar un interesante valor y generar dinámicas de aprendizaje intergeneracional muy útiles desde un sentido cívico.

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[i] Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (2014)

[ii] Corona, Y. y Linares, M.Y. (2007) Promoviendo la participación infantil y juvenil en el marco de la construcción de ciudadanía. en Participación infantil y juvenil en América Latina. Coords. Yolanda Corona Caraveo y María Eugenia Linares Pontón, 2007. UAM – Childwatch International Research Network – Universitat de Valencia, 258 pp

[iii] Eurydice. (2012). Citizenship Education in Europe. Education, Audiovisual and Culture Executive Agency (EACEA P9 Euridyce). <http://eacea.ec.europa.eu/education/eurydice>%5D

[iv] Novella, A.; Agud, I.; Llena, A.; Trilla, A. (2013) El concepto de ciudadanía construido por jóvenes que vivieron experiencias de participación infantil. Bordón 65 (3), 2013, 93-108, ISSN: 0210-5934 • 95

[v] Bursón, J.M. (2013) Nuevos escenarios de participación infantil en la sociedad del conocimiento. Informe solicitado por la presidenta del Consejo de Salud de las Personas Menores de Edad. Junta de Andalucía

2 Respuestas a “Participación infantil, civismo y deporte escolar

  1. Muchas gracias Juanma por tu lucidez y valentía. No solo me parece oportuno lograr la participación infantil (y de todas las personas implicadas) sino que creo firmemente que es la única vía de poder lograr satisfacer sus necesidades y su implicación. Necesitamos ESCUCHAR más.

    En este sentido comparto aquí una experiencia que he tenido este mismo fin de semana con un equipo de rugby sub-18, en el que en una dinámica de co-creación han sido ellos (y no el staff, tal y como estamos acostumbrados) quienes han diseñado su propio plan de actuación. Han analizado sus debilidades y fortalezas y se han comprometido a llevar a cabo las acciones que han definido para los meses de marzo y abril de cara a intentar ganar la liga. Sin duda asumen la participación como algo normal. Ha sido una gozada poder colaborar con ellos en esa tarea y felicito al staff por asumir el rol de colaboradores.

    Un abrazo

  2. Qué halago Karitte!
    Bueno, me tienes que contar más sobre esa dinámica de co-creación con el equipo de rugby. Efectivamente, hay que dar la enhorabuena a quienes participan, pero también a quienes aceptan y promueven esos modos participativos.
    En cuanto se encaucen las cosas y vaya a Getxo, sacamos tiempo para charlar con calma.

    Abrazo

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