Deporte e instalaciones ante el cambio climático

Conozco bien el río Urumea. Cuando tenía 13 años mi padre me animó a probar el remo. Sin mucho convencimiento me acerqué al club Ur-Kirolak que estaba cerca de casa. Desde entonces sigo enganchado a este deporte. Tengo mi propio bote, participo de vez en cuando en regatas de veteranos y hoy mismo he estado disfrutando de un buen entrenamiento en el río. Pero el Urumea no es el mismo.

Son cada vez más los días que no puedo salir a remar porque ha cambiado tanto el régimen de lluvias que en muchas ocasiones salir al agua supone una lucha contra las corrientes por lluvias torrenciales y la suelta de agua desde el pantano de Añarbe. En la última década estas situaciones han aumentado exponencialmente. Sí, es el cambio climático.

En la conferencia “El deporte ante los retos de la sociedad” que di en los XI Encuentros de Política Deportiva en los municipios organizados por KAIT presenté el cambio climático como uno de estos retos, dentro del de la sostenibilidad ambiental.

Dada la limitación de tiempo y la amplitud del tema, este punto se limitó a una breve descripción y a la presentación del caso de una instalación deportiva que servía como retención de lluvias ante el riesgo de inundaciones. Buscaba un caso que se quedase en las conciencias y creo que lo conseguí.

Unas cuantas personas me han pedido más referencias sobre el asunto tras la conferencia y después de que colgase el post sobre la misma. Voy a intentar dar algo más de información sobre el tema.

Hay casos llamativos de instalaciones deportivas, pero me gustaría comenzar por un enfoque general del efecto del cambio climático en el deporte. Destacaría el informe “Climate Change. Climate change is no longer just a concept” del Department of Sport and Recreation de Government of Western Australia de 2007 (¡hace más de una década!) En este informe se explican cuáles son los grandes impactos del cambio climático, lo que implicarán para el deporte, lo que significará el aumento de eventos naturales extremos y la subida del nivel del mar. Además, y esto es lo más interesante, proponen un marco para evaluar y responder a los impactos del cambio climático.

A un nivel menos técnico, el diario The Telegraph también recogía un artículo sobre cómo el cambio climático está modificando el deporte británico. En este artículo mostraban cómo la Royal & Ancient (R&A), una reconocida institución del golf en Escocia, ha calculado en un 20% la disminución del tiempo de práctica de golf en la última década en ese país debido al cambio climático. La ECB (England and Wales Cricket Board) calcula que el número de partidos jugados con lluvia se ha duplicado desde 2011. La industria del ski en Escocia podría colapsar en 50 años.

Estos son dos casos de enfoques generales al problema que el cambio climático está suponiendo y supondrá para el deporte tal y como lo conocemos. Pero me gustaría recoger aquí algunos casos concretos de instalaciones deportivas que pueden servirnos de ejemplo ante la problemática y de cómo las instalaciones deportivas pueden servir para mitigar los efectos de las cada vez más frecuentes inundaciones por el cambio de régimen pluvial. No son la solución ni mucho menos, pero sí pueden servir como ejemplos para la concienciación ante un problema de una magnitud que no somos capaces de valorar en su medida.

Proyecto de Cahill Park en Wisconsin (USA)

Un campo de béisbol diseñado con un doble objetivo: el primero fue incorporar una instalación de aguas pluviales dentro del parque para ayudar a aliviar las inundaciones dentro de la cuenca de drenaje del sur de la ciudad. El segundo objetivo era crear un parque con la mayor cantidad de espacio utilizable posible al tiempo que restauraba el campo de béisbol existente como una instalación que inspiraba orgullo en la comunidad.

Washington Park en Downers Grove (Illinois – USA)

Parque que incluye dos campos de fútbol (soccer) y un campo de sóftbol y que a su vez sirve de depósito de retención de aguas.

Campo de fútbol en Moxee (Washington – USA)

El campo de fútbol al oeste del centro de distribución se usa como parte de la detención de aguas pluviales para la gran superficie impermeable del almacén y las áreas de estacionamiento.

Proyecto “Parque Inundable Zanjón de La Aguada” en Santiago (Chile)

Es un proyecto que integra obras hidráulicas y espacio público, que tiene 2 grandes objetivos:

  • Controlar los desbordes del Zanjón de La Aguada, el principal cauce recolector de aguas lluvias de la ciudad de Santiago, evitando que se inunden calles y viviendas.
  • Generar una renovación urbana y entregar un espacio recreacional y de esparcimiento para la zona centro-sur de Santiago.

«Plaza de agua» en Benthemplein (Rotterdam – Holanda)

Es el ejemplo que presenté en la conferencia. Se trata de una plaza que contiene tres balsas de retención que se llenan cuando llueve. Buena parte del año, sin embargo, las balsas están secas y sirven como espacios deportivos y recreativos.

Waterplein Benthemplein from de urbanisten on Vimeo.

«Plaza del agua» en Tiel (Holanda)

Una plaza que sirve como balsas de retención y que en los muchos días que no cumple esa función la ciudadanía puede utilizarla para una amplia gama de actividades lúdicas y deportivas. La generosa cantidad de superficies verdes enmarca este paisaje e invita a relajarse y quedarse.

Proyecto Enghaveparken en Copenhagen (Dinamarca)

El parque público Enghaveparken ha sido diseñado como un espacio de reunión y de actividades lúdico-deportivas para la estación seca que también puede albergar 24.000 metros cúbicos de agua cuando se inunda.

Rabalder Park en Roskilde (Dinamarca)

Un enorme canal de hormigón para el drenaje de lluvias fue planificado para que en sus épocas secas sirviese de skatepark. Un planeamiento creativo e innovador para el uso de infraestructuras básicas que no suelen dar más posibilidades que las meramente funcionales.

 

 

2 Respuestas a “Deporte e instalaciones ante el cambio climático

  1. Mi sensación es que en nuestro entorno, en el ámbito de la actividad física, estamos muy poco concienciados de la magnitud del problema. Pese a las evidentes consecuencias negativas que supone, creo que en lo que afecta directamente a la actividad física, puede que se produzcan algunos efectos positivos. Estoy pensando en las medidas que se van a exigir en los ámbitos del urbanismo, medio ambiente, movilidad, turismo… con un objetivo de sostenibilidad medioambiental, que derivarán en mejores condiciones para la práctica de actividad física.

    • Hola Mikel,
      Sí, el cambio de modelo de movilidad y una mayor mixticidad urbana pueden impulsar la movilidad activa. Pero no soy demasiado optimista con la tendencia histórica humana hacia el solucionismo tecnológico: vehículos eléctricos y medicamentos.
      Por otra parte, además de lo lentos que se están acometiendo los cambios necesarios para al menos ralentizar el cambio climático, desde el deporte tampoco nos hemos parado a pensar las consecuencias del mismo sobre nuestras actividades ni sobre el deporte en general. Salvo casos como el australiano. No estaría de más anticiparse un poco para estar preparadas/os y adelantar posibles actuaciones.

      Eskerrik asko ekarpenagatik!!

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