Cambio climático y resiliencia [Deporte en la Agenda Urbana 4]

(Viene del anterior)

Continuamos con el tercer objetivo estratégico de la Agenda Urbana: 3. PREVENIR Y REDUCIR LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO Y MEJORAR LA RESILIENCIA. Un temazo.

Desde hoy 1 de noviembre hasta el día 12 se celebra la 26.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), más conocida como COP26.

El deporte ha asumido un papel protagonista ante esta cita. La ONU cuenta con el proyecto Sports for Climate Action, con el objetivo de apoyar y guiar a los actores deportivos en el logro de los objetivos del cambio climático global. Por otra parte, más de 150 atletas, equipos, organizaciones deportivas y líderes de opinión han respaldado el COP 26 Sports Community Manifesto, desarrollado por EcoAthletes, la organización sin ánimo de lucro que “inspira y entrena a los atletas para liderar la acción climática”.

El deporte no es ajeno al cambio climático y muchas disciplinas deberán adaptarse a situaciones completamente nuevas. Los estudios de Climate Coalition muestran que deportes como el golf, el fútbol y el cricket se enfrentan a un importante desafío.

Para 2050, se estima que casi uno de cada cuatro campos de la liga de fútbol inglesa puede sufrir inundaciones cada año.

Un tifón, que causó estragos en Japón el año pasado, también afectó los partidos del Rugby Union World celebrados allí.

El humo de los incendios forestales impidió jugar el Abierto de Tenis de Australia a principios de este año.

Estos y muchos otros casos son un anticipo del futuro, según este nuevo estudio compilado por el autor y académico David Goldblatt. Su análisis muestra que 23 de los 92 clubes de la liga de fútbol inglesa se enfrentarán a una inundación anual parcial o total de sus estadios para 2050.

En golf, uno de cada tres campos del British Open se verá perjudicado por el aumento del nivel del mar, según el informe.

¿Y los deportes de invierno? Según el estudio, de los 19 lugares que ya han albergado los Juegos Olímpicos de Invierno, solo 10 podrán celebrarlos para 2050. Buen momento para invertir en cañones de nieve.

Así se ha abierto la temporada de esquí en Austria, usando nieve almacenada del año pasado (vía Salzburg orf.at)

Pero el deporte no es un mero afectado por el cambio climático. También es causante del mismo. Las necesidades de transporte relacionado con la práctica deportiva y los eventos son elevadas y, salvo contadas excepciones, es un asunto apenas abordado desde las instituciones y organizaciones deportivas. Kilian Jornet ha sido un brutal ejemplo de sensibilidad medioambiental a este respecto.

Muchas instalaciones deportivas son enormes consumidoras de energía. Solo los grandes hospitales consumen más energía y por lo tanto provocan más emisiones de C02 que los pabellones deportivos, muchos de los cuales son edificaciones viejas y obsoletas. Según un estudio realizado por la plataforma fitbuildings.org, pabellones deportivos (sin contar los estadios), piscinas y gimnasios generan importantes emisiones de dióxido de carbono que podrían reducirse a más de la mitad si se rehabilitaran de forma sostenible

Tal como plantea la Agenda Urbana, las ciudades, y del deporte como parte de la ciudad, deben ser capaces de adaptarse a este cambio climático y trabajar para minimizarlo.

Vamos a ver qué objetivos específicos propone la Agenda Urbana y cómo atañen al deporte.

3.1. Adaptar el modelo territorial y urbano a los efectos del cambio climático y avanzar en su prevención.

Es obvio que los Planes de Instalaciones, a nivel territorial o local, deben responder frente a los riesgos naturales. Las servidumbres ante riesgos de inundación fijadas hace décadas no son válidas en la actualidad. Zonas que antes se inundaban cada diez años ahora se empantanan cada año. Los Planes de Instalaciones deben tener en cuenta esto, si no, muchos partidos de rugby serán waterpolo.

Las infraestructuras verdes y azules pueden ser soluciones multifuncionales basadas en la naturaleza que ofrecen interesantes oportunidades deportivas. Estas áreas, habitualmente periurbanas o de ribera de agua, son espacios que acogen gran cantidad de práctica deportiva. Las estrategias de promoción deportiva deben incorporarlas como espacio de oportunidad, más básicos incluso que las clásicas instalaciones deportivas. Los análisis de práctica deportiva en el espacio público que hemos realizado en nuestros proyectos nos muestran que estas áreas acogen más actividad que muchos polideportivos.

En muchos casos, lo natural, lo sencillo, es más eficiente que lo complejo y artificial. Las zonas verdes, el césped, los espacios naturales, activan más a las personas que los equipamientos diseñados ex profeso. El verde activa. Más incluso que los equipamiento de juego o los deportivos.

Desde la promoción del deporte y la actividad física debemos reivindicar los espacios verdes como activadores. Necesitamos más superficies vegetales y permeables.

Bondo-Andersen, H. et al. (2015) Objectively measured differences in physical activity in five types of schoolyard area. En Landscape and Urban Planning Journal

Otra línea importante recogida en la Agenda Urbana Española es el fomento de campañas de educación y sensibilización sobre la mitigación del cambio climático. Este es uno de los mayores potenciales del deporte como hecho social y educativo, su capacidad para movilizar sensibilidades.

3.2. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

A partir de las líneas de actuación señaladas en la Agenda Urbana es posible plantear dos grandes ámbitos de trabajo desde el deporte y las ciudades activas: la promoción de la movilidad activa y la reconversión hacia instalaciones “cero emisiones”.

Fomentando la movilidad activa reduciremos los desplazamientos motorizados, sus consumos y emisiones contaminantes.

Las reformas de los equipamientos deportivos deberán orientarse hacia la reducción del consumo energético y sus emisiones. El arquitecto italiano Mauro Manca explica que «El mayor problema es el gasto energético. Un pabellón deportivo no puede seguir consumiendo mil kilovatios hora por metro cuadrado, lo que se traduce en facturas de energía de 100.000 euros al año, cuando un hogar corriente no supera los 32 kilovatios. Si conseguimos que estos pabellones se conviertan en edificios sostenibles podríamos estar hablando de un consumo de 100 a 150 kilovatios hora por metro cuadrado». 

3.3. Mejorar la resiliencia frente al cambio climático.

En este objetivo específico vuelven a plantearse actuaciones relacionadas con el aprovechamiento del paisaje como valor y oportunidad, tal como sugería en el anterior post.

También propone aplicar criterios bioclimáticos en el diseño de los espacios abiertos, una cuestión especialmente relevante a la hora de diseñar espacios abiertos deportivos, así como entornos urbanos agradables en ciudades activas.

Para terminar, quiero plantear aquí las posibilidades que se abren en los desarrollos específicos de prevención de daños por inundaciones. En algunos lugares, especialmente en el norte de Europa, están haciendo interesantes proyectos de aprovechamiento deportivo de balsas de retención de inundaciones. Infraestructuras urbanas deportivas que sirven como contención y drenaje frente a las cada vez más frecuentes inundaciones.

Water Square, Benthemplein Rotterdam, NL

Roskilde Skatepark, Rabalder Parken, Denmark

2 Respuestas a “Cambio climático y resiliencia [Deporte en la Agenda Urbana 4]

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