La agenda de política deportiva

Agenda

#2 de la serie ‘Deporte, Política y política deportiva

Cuando en el post anterior de la serie planteaba la necesidad de un posicionamiento político lo hacía desde el interés de poder predecir las políticas públicas que en materia deportiva se espera pongan en marcha cada uno de los partidos.

Introduzco aquí el concepto de política pública (término anglosajón de Policy) diferenciado del posicionamiento, debate político o Política (en inglés Politics) para distinguir este pensamiento y posicionamiento general (Política) de los programas de acción política (políticas públicas) que impulsarán los gobiernos para resolver los problemas colectivos o mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.

La relación entre ambos conceptos, Política y políticas públicas, resulta lógica. Las políticas públicas además de una cuestión técnica, la elección de una serie de medidas, sus motivos y la eficacia de las mismas; es una cuestión influida por el debate democrático en el que la interrelación entre actores juega un papel fundamental. Cada actor se verá condicionado por sus valores, ideas e intereses a la hora de plantear problemas y soluciones.

En este sentido, una clave básica será la formación de las agendas políticas, los problemas a los que se orientará la política pública porque se consideran prioritarios y que permitirán conocer los roles que cada opción política asigna al deporte en la sociedad.

La formación de la agenda política, en la que se decidirán los problemas públicos sobre los que se actuará, es el paso inicial del proceso definición y puesta en marcha de una política pública deportiva. Tras la formación de la agenda se desarrollará la formulación y decisión de las actuaciones a acometer para tratar de resolver cada uno de los problemas planteados. En tercer lugar se implementarán, se pondrán en marcha las actuaciones diseñadas. Por último, se debería evaluar esa política, conocer los resultados de la misma y así permitir su mejora.

Sin embargo en la realidad entran otros factores que hacen que el proceso no sea tan sencillo. La propia formación de la agenda no es una simple identificación y selección de problemas a los que hacer frente.

En muchas ocasiones las políticas públicas deportivas no se formulan con precisión, se parte de un discurso un tanto ambiguo con generalidades sobre el deporte y la salud, la socialización, los valores o la educación, y posteriormente se van tomando decisiones sobre la marcha orientándose o justificándose más o menos con ese discurso.

En otras ocasiones, los recursos y estructuras existentes que teóricamente son una solución a un problema, lo que hacen es buscar un problema para justificar su existencia. Es el caso de algunos institutos municipales de deporte, de federaciones deportivas o algunas instalaciones infrautilizadas, que con el tiempo y los cambios en las preferencias de práctica deportiva, ven que el papel para el que fueron constituidas ha perdido importancia y buscan un nuevo papel hacia el que orientarse.

También es posible que la política se oriente a buscar un equilibrio entre actores cuyas demandas están en conflicto, como pueden ser algunos casos de clubes deportivos sin ánimo de lucro con empresas privadas con las que compiten en algunos servicios. La política pública se orientará a buscar un punto de acuerdo entre ellos más que a solucionar un problema concreto.

Por último, es muy habitual que la política pública deportiva sea un cambio de orientación de una política anterior, más que la creación de un nuevo proceso. Esto es frecuente con los cambios de gobierno, que rechazan proyectos iniciados por el anterior equipo de gobierno y los eliminan o les hacen un cambio “estético” para atribuirse los mismos. En los casos de políticas públicas orientados a problemas con soluciones a largo plazo, como puede ser la planificación de una red básica de equipamientos e infraestructuras o un proyecto para un cambio de hábitos en la población, estos cambios pueden ser muy perjudiciales ya que se pierde la continuidad necesaria para el logro de sus objetivos.

A su vez, la definición de los problemas y la lectura que se haga de los mismos es fundamental. Por ejemplo, si un 50% de la población no practica actividad física es un dato más o menos objetivo tomado a partir de encuestas. Pero el problema puede ser concebido como una falta de motivación de una mitad de la población, o también por una dificultad económica en el acceso a los servicios deportivos, o falta de tiempo libre para la práctica, o una escasa orientación del entorno social y urbano para llevar una vida activa, o una poco adecuada educación deportiva, o una oferta poco atractiva, o una falta de coordinación entre los organismos de salud y de deporte… En definitiva, el problema puede ser concebido desde muy diferentes puntos de vista y las soluciones planteadas serán totalmente distintas.

 

Imagen de Amir Kuckovic en Flickr.

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Post de la serie ‘Deporte, Política y política deportiva’:

#1 La necesidad de un discurso político para el deporte

#2 La agenda de política deportiva

#3 Problemas para una agenda de política deportiva

#4 Actores y conflicto en la política deportiva

#5 Objetivos y recursos de los actores deportivos

#6 Redes y gobernanza del deporte local

#7 Decisiones de política deportiva

#8 La puesta en marcha de una política deportiva

#9 La evaluación como herramienta de mejora política

2 Respuestas a “La agenda de política deportiva

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