Megaeventos para la ciudad-maqueta

Maqueta

#10 de la serie “Turismo deportivo y desarrollo local: aspectos críticos

Es demasiado habitual aceptar sin crítica que los grandes eventos deportivos suponen un revulsivo para la ciudad que los acoge. Los impactos positivos que habitualmente se argumentan se apoyan en dos tesis:

  • Promoción global de las ciudades
  • Regeneración local

En el post anterior mostraba mis dudas hacia el primer supuesto, considero que es cierto que los megaeventos pueden suponer un importante revulsivo a la imagen de una ciudad, pero creo también que es necesario considerar ese impulso en una política más general de “hacer ciudad”, y tener en cuenta los efectos negativos en el modelo de ciudad que se pretende.

Los eventos siempre han sido motores que potenciaron la regeneración de las ciudades a lo largo de la historia, sin embargo en la actualidad, bajo la cultura de masas son los eventos deportivos los que determinan en mayor medida los motores de desarrollo de las ciudades contemporáneas. Ambos sirven como excusa para fenómenos de promoción global o, por el contrario, de regeneración local, pero en cualquier caso suponen una inversión millonaria para favorecer el desarrollo de la ciudad que los acoge y para mostrar al mundo la imagen de la ciudad. [1]

Promoción global de la ciudad

Además de los efectos descritos en el post anterior, es necesario tener en cuenta que un megaevento tiene una repercusión global y esta puede ser positiva o negativa. En caso de que el evento no salga bien, que ocurran acontecimientos no deseados, la imagen de la ciudad puede verse perjudicada. Algunos ejemplos pueden ser el de Munich’72, con el atentado contra el equipo de Israel, el de Montreal’76 con el boicot de los países africanos o el de Atlanta’96 por su excesiva comercialización y las malas condiciones de su villa olímpica.

A este respecto, es muy llamativo el estudio de Andrew Rose y Mark Spiegel The Olympic Effect [2], en el que estiman un aumento de las exportaciones y turismo de un 30% en las ciudades que acogen unos Juegos Olímpicos ¡y el mismo aumento en las candidatas que no ganaron! Es decir, según los autores, es preferible ser candidata y no ganar ya que el efecto positivo es el mismo y no se incurren en los gastos de organización. ¿Y si fuese preferible no ganar?

Regeneración local: el legado

El segundo de los aspectos habitualmente esgrimidos es “el legado”, los activos tangibles e intangibles que ese megaevento dejará en la ciudad en forma de regeneración tanto física como social.

Por un lado se argumenta el proceso de regeneración física que supondrán las inversiones para la ciudad en forma de infraestructuras, vías de comunicación y transportes, servicios turísticos e instalaciones. No puede negarse ese legado tangible; sin embargo hay que tener en cuenta al menos dos cuestiones:

  • El dimensionamiento de las infraestructuras no corresponde con las necesidades del “día después”, es de hecho casi imposible que unas infraestructuras diseñadas para acoger eventos excepcionales sean las adecuadas para las necesidades cotidianas. “La regeneración urbana requiere inversiones en instalaciones para la vida cotidiana más que acontecimientos con un gran envoltorio.” [3]
  • Por otra parte, se estimula una inversión en un periodo de tiempo muy corto, lo que dificulta un desarrollo adaptado a los cambios y a nuevas necesidades.

Otro argumento es la regeneración social que se logrará como consecuencia de las nuevas centralidades en la ciudad y a la mejora de la cohesión social generada por un gran proyecto común. Considero que en la mayoría de las ocasiones esto no deja de ser mera retórica, ya que para que exista esta regeneración social es necesario fortalecer y/o rediseñar las redes sociales y sin embargo la participación y los acuerdos con grupos y asociaciones locales suele ser escasa o, en el mejor de los casos, meras operaciones de maquillaje para tratar de justificar decisiones mediante metodologías participativas encorsetadas, dirigidas y sin trascendencia.

Los megaeventos deportivos se utilizan como una “cortina de humo”: sumen a la ciudadanía en una “movilización emocional” que posibilita una aprobación acelerada de los proyectos, sin debate previo y sin un planeamiento urbano estratégico. [4]

Elefantes blancos

Se llama “elefantes blancos” a aquellas posesiones que tienen un costo de mantenimiento mayor que los beneficios que aportan, o a aquellas que proporcionan beneficio a otros, pero que únicamente ocasionan problemas a su propietario (Wikipedia)

El término proviene de la antigua Siam, ahora Tailandia, en la que los elefantes blancos son sagrados, siendo un símbolo de poder real. Antiguamente los reyes cuando no estaban satisfechos con un súbdito, le regalaban un elefante blanco. El súbdito estaba obligado a mantener al elefante blanco y permitir el acceso a aquellos que quisieran venerarlo. El costo de mantenerlo muchas veces arruinaba al súbdito.

Los megaventos son grandes generadores de elefantes blancos, no hay más que ver los casos de Beijing

O de Atenas

En Atlanta, la pista olímpica se desmanteló poco después de los Juegos. El estadio olímpico tuvo que convertirse en un estadio de baloncesto profesional si se quería que generara ingresos suficientes para sobrevivir, y las instalaciones de natación olímpica siguen haciendo todo lo posible para sufragar los gastos de su funcionamiento. En Sydney, se estimó que en los dos estadios principales construidos para los Juegos se tienen que celebrar unos 200 actos al año para cubrir gastos (más del doble de las reservas actuales). El alquiler de la piscina de natación olímpica es tan elevado que los campeonatos nacionales se celebraron en otra piscina de Sydney más barata [5].

Londres fue consciente de la dificultad de obtener un rendimiento positivo de estas instalaciones y optó por que muchas de las instalaciones fueran temporales, que pudiesen desmontarse tras los Juegos y ser vendidas bien por piezas o enteras. Fue el triunfo del mecanotubo. A pesar de esta previsión no ha sido capaz de librarse de sus elefantes blancos.

El problema es que cuando se invierte en una infraestructura de estas características, se deja de invertir en otras, quizás más necesarias para la ciudad. Por su parte, las estimaciones de demanda y uso no suelen contabilizar la captación de demanda ya satisfecha por parte de la nueva infraestructura respecto a equipamientos en uso.

Este modelo beneficia especialmente a las élites empresariales locales y globales, pero parece que dista mucho de mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, puesto que focaliza las inversiones en costosísimas infraestructuras singulares que tendrán un uso muy puntual, provocando una desinversión en los equipamientos de escala local y uso cotidiano.[6]

Gentrificación

Gentrificación es un proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y con pauperismo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva (Wikipedia)

Este proceso es habitual en las zonas que acogen los megaeventos, en los que la regeneración urbana se limita a una regeneración física pero no social, produciéndose un proceso de desalojo de la población de la zona y una reocupación de la misma por las clases media y alta gracias a la notable mejora de las condiciones urbanas.

Otras zonas habitualmente afectadas por procesos de gentrificación son las áreas portuarias, con un pasado castigado por las malas condiciones urbanas, degradadas y olvidadas por las Administraciones, en las que tras un proceso de desalojo bien forzado o inducido se produce una regeneración, en muchos casos con puerto deportivo incluido, para dar entrada a clases altas.

Este es, de hecho, uno de los factores fundamentales de la ecuación, la cuestión de quién se beneficia de semejantes inversiones, que no parecen destinadas a la mejora de la calidad de vida del lugar donde se insertan, sino que se diseñan exclusivamente para turistas y visitantes de alto nivel [6].

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[1] Naranja, E. (2011) Ciudades de marca. De la alta costura al prêt-à-porter. Actas Icono 14 – Nº 8 II Congreso Internacional de Ciudades Creativas | 10/2011 | Revista de Comunicación y Nuevas Tecnologías. Madrid

[2] Rose, A.K. y Spiegel M.M. (2010) The Olympic Effect. Economic Journal, Royal Economic Society, vol. 121(553), pages 652-677, 06. Dsiponible en Internet en: http://faculty.haas.berkeley.edu/arose/OlympR2long.pdf Consulta el 1 de diciembre de 2013.

[3] Pasqual, J.; Serrano, E.; Trillas, F.; Costes y Beneficios de unos J.J.O.O.: ¿La excepción de Barcelona?. Proyecto ganador de ayuda a la investigación de la Cátedra Pasqual Maragall, año 2011. Disponible en Internet: http://www.ub.edu/catedramaragall/cat/WP-3-2012final.pdf Consulta el 17 de noviembre de 2013.

[4] Carlos Vainer, profesor del Instituto de Pesquisa y Planeamiento Urbano y Regional de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en Le Monde diplomatique. Agosto 2011. Disponible en Internet en http://www.medelu.org/IMG/pdf/BRASIL_CASTRO_p24.pdf Consulta en 1 de diciembre de 2013

[5] Chalip, L. (2010). El uso de los Juegos Olímpicos para optimizar el turismo. Lecciones universitarias olímpicas  Barcelona. Centre d’Estudis Olímpics (UAB). Cátedra Internacional de Olimpismo (CIO‐UAB). Disponible en Internet en http://olympicstudies.uab.es/2010/docs/chalip_spa.pdf Consulta en 1 de diciembre de 2013

[6] Molina, P. y Rey, P. (2011) El urbanismo mágico: megaproyectos en la era del despilfarro. Disponible en Internet en http://www3.uva.es/iuu/CIUDADES/Ciudades%2014/Ciudades%2014%20235-239%20MOLINA%20COSTA%20Y%20REY%20MAZ%C3%93N.pdf Consulta el 1 de diciembre de 2013.

Imagen de  pardonreeds en Flickr.

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La serie completa:

#1 Los límites del turismo deportivo para el desarrollo local

#2 Deporte en la naturaleza, entrando en el océano rojo

#3 Turismo deportivo en la naturaleza: cuando el éxito conduce al fracaso

#4 Los eventos deportivos ¿economía real o Monopoly?

#5 El deporte y el turismo como parte de un Sistema

#6 Problemas ambientales del turismo deportivo

#7 El equilibrio entre turismo deportivo y naturaleza

#8 La dimensión social del turismo deportivo

#9 Grandes eventos deportivos y ciudades-escaparate

#10 Megaeventos para la ciudad maqueta

#11 Turismo deportivo y dispersión urbana

#12 Turismo deportivo y desarrollo local: aspectos críticos

4 Respuestas a “Megaeventos para la ciudad-maqueta

  1. Kaixo Juanma,
    he disfrutado leyendote, la verdad. Y de la lectura me surgen infinidad de preguntas y comentarios. Sin duda parece un tema controvertido el de la rentabilidad de los megaeventos, un mundo que no conozco bien. Pero tengo tambien la sensación de que en esto influye un factor que está muy presente en el deporte espectáculo y en su valor. Las emociones colectivas. Orgullo, ilusión, percepción de autoeficacia… ¿cómo se mide en términos de rentabilidad los intangibles que pudo generar la victoria de Murray en la final de tenis de Londres? ¿la victoria de Canadá en hockey hielo, Vancouver 2010? Hoy mismo tengo un compañero de trabajo cuya productividad puede haberse visto afectada por la derrota del Barça ayer en Bilbao…

  2. Kaixo Iñaki,
    Gracias por tu comentario. Respecto a lo que comentas de los impactos, en el post #4 de la serie hablé de los impactos económicos https://economiaenchandal.com/2013/09/23/los-eventos-deportivos-economia-real-o-monopoly/
    En este y en el anterior he tratado de centrarme en los efectos sobre el modelo de ciudad desde el punto de vista social y urbano.
    No trato de restar importancia a esos impactos emocionales, ni mucho menos. Considero que esos efectos pueden ser muy importantes, aunque desconozco si son cuantificables, medibles. Tampoco trato de racionalizar todo, pero creo que es importante esa medición para poder aceptar o rechazar la organización de un evento de estas características, así como buscar otras alternativas que puedan ser más positivas para la ciudadanía.
    En definitiva, me he metido a analizar desde una postura escéptica algunas de las afirmaciones que se hacen sobre el impacto de los grandes eventos y que han llegado a asumirse como verdades irrefutables. En las cuestiones emocionales no me meto, me parece muy osado escribir sobre ellas ya que desconozco argumentos y medidas de las mismas. Me siento más cómodo en mi escéptica racionalidad 😉

  3. Pingback: Otros enfoques del legado de los eventos | Economía en Chándal·

  4. Pingback: La ciudad de los eventos | Economía en Chándal·

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